
Me encuentro preparando un viaje soñado. Mientras pienso cosas relacionadas, recuerdo un paseo al norte argentino que hice con mis amigos de toda la vida, cordobeses ellos, Ana y Martín Ruiz. En medio de la búsqueda por Internet de datos que contribuirán a mi viaje, me tiro al Outlook y les mando el siguiente mail:
Hola, Anita y Martín: ¿cómo están?
Saben por qué les escribo? No soy de mandar saludos de fin de año, esa es la verdad. Lo que ocurre es que estoy planeando un viaje a Salta y Jujuy y, por supuesto, ¿de quién me acuerdo? ¿Se acuerdan cuando fuimos juntos, con la
excusa de que yo tenía que hacer encuestas y recorrimos y visitamos los parientes de Martín... ¡Qué viaje! No sé si hice otro igual en mi vida, incluyendo el exterior...
Les mando un gran abrazo y me acerco como puedo. Extraño tomarme un jugo de pomelo con Martín (casi digo vino, ni hablar!). Chau a los dos y sepan que los recuerdo siempre con afecto y alegría. Graciela Berchesi.
Y en otro mail, pegadito, agrego: Se me ocurrió que a lo mejor para fin de año están en Buenos Aires. Nosotras nos reuniremos con un grupo después de cenar. Si les cuadra, vénganse. No hay que traer nada porque es después de cena. Siquieren venir a cenar, mejor aún. Sólo avísennos. Saludos, Graciela yCristina
A los pocos días, hoy mismo, Ana responde lo siguiente:
aclaración: "Nahuel" era mi perro de aquel entonces, un ovejero alemán. Viajábamos cuatro adultos en un Renault 4. El espacio no era un tema menor.
Querida Graciela: nos causó mucha alegría el recuerdo de aquel viaje memorable, con Nahuel incluído!!!! También una dosis de nostalgia por el tiempo pasado taaaaaaaaaaannnnrapidamente y sobretodo porque los primos de Martín, los dueños de casa ya no están, pero el registro de momentos tan hermosos "quedarán en nuestras retinas" (te suena la frase?!!) Sería hermoso poder compartir con uds. esta despedida de año, pero lo pasaremos en BellVille con unos amigos, porque las chicas vinieron para navidad, pero se tuvieron que volver por cuestiones de trabajo, de todas maneras le aceptamos la invitación para cualquier fin de año próximo, allá o acá en Córdoba y seguimos conectadas, aunque no nos escribamos tan seguido nuestra amistad sigue en pie como siempre, retomamos la conversación, virtual, cara a cara como si el tiempo no hubiera pasado, en eso le ganamos al "inexorable" un beso inmenso para uds. y que el próximo año sea lo mejor posible para todos Ana y Martín . Te mando un chiste muy bueno para empezar el año con sonrisas....Va en el próximo mail
Y le contesto, a mi vez:
Hay solamente una cosa inexorable, y es el amor. Entre nosotros hay uno viejo, añejo, añoso, profundo y coposo como un roble de más de treinta años. Que no nos asuste el tiempo porque el tiempo fue quien nos dio todas las posibilidades que desarrollamos y nos sigue dando para que cumplamos hasta el último sueño, hasta el último día. El tiempo de la adolescencia nos hizo encontrar y el tiempo de la madurez nos hace valorar aquello. Viva el tiempo nuestro, nuestro tiempo, el que usamos para ser.
Los quiero entrañablemente y me acuerdo de todo, todo lo que compartimos vive en mi corazón, como lo demuestra el contenido de mi último mensaje. Y propongo una variante para el festejo: nosotros decimos hace años que nuestra navidad, nuestro solsticio de invierno, el de este hemisferio, es el 24 de junio. ¿Qué les parece si vamos preparando un festejo de puta madre para ese momento del año? Acá, en Córdoba, o acá Y en Córdoba. Nos debemos tantos cuentos, Martín... Ana, tantos abrazos... Si lo dejamos pasar, luego sólo nos restará lamentarlo. Un gran abrazo, Graciela.














