jueves, enero 19, 2006


Son estos unos días de mucha revolución interior. Estoy viendo de cerca las imágenes de mis miedos y padeciéndolos. Combato en distintos frentes. Avanzo... me cuesta, pero avanzo.

sábado, enero 14, 2006


CUMPLO SESENTA AÑOS

jueves, enero 12, 2006



UNA PERSONA VALIOSA

El día del amigo hago pocas llamadas telefónicas y el número de las que recibo es aún menor. No valoro tanto la amistad, parece. Me animo a escribir esto a pesar de que conozco la condena que acompañaría a mis palabras si ellas se conocieran. Sin embargo, en los últimos años me he permitido relaciones que me han dado profunda satisfacción, como la que mantengo con la persona que aparece conmigo en esta foto. Se trata de Rubén G., un hombre joven al que conozco desde los primeros años de su adolescencia, cuando yo ya había pasado los cuarenta.
El nuestro es un vínculo laboral aunque con tranquilidad digo que es afectivo también, porque amamos un ser vivo cuyo cuidado, crecimiento, desarrollo y progresos compartimos desde hace casi quince años. Me refiero al "Solar del Aguador", donde hago realidad mis ideas a través de la laboriosidad, el tesón, la inteligencia y la dedicación de R.G.
A lo largo de jornadas compartidas en el campo le he enseñado muchas cosas y muchas he aprendido de él. Pensé decenas de diseños de jardines que sus manos -que mueven la pala como si fuese un mondadientes- transformaron hábilmente en realidad. Por años esperamos juntos concreciones vinculadas a la vida de animales y plantas. Muchas de ellas satisfactorias. Lamentamos juntos abandonar la cría de cerdos, reparamos las consecuencias de caídas de árboles que amenazaban a construcciones o incluso a otras plantas. Aún hoy festejamos cada avance, cada transformación que lleva nuestra impronta. Hace muchos años que no enciendo un fuego importante sin su ayuda y últimamente con frecuencia le he confiado asados en los que me iba el prestigio. Suelo decir "Rubén es un hombre de campo", con todo lo que eso implica para un interlocutor argentino.
Querendón de esa tierra que siente propia, celoso de su puesto, Rubén siempre está.


VENDO EL AUTO

Muchas veces antes vendí autos. Pero esta vez la venta representa cosas relativas a cómo leo mi situación interior. Compré este auto hace tres años, chocado en el guardabarro delantero. Asi lo usé durante más de un año porque no podía hacerlo arreglar. Luego me recomendaron un chapista que me pasó un presupuesto inaccesible. Recurrí a otro, con menos pretensiones y, meses después, logré la reparación. Un nuevo tiempo. Parecía que mis propias heridas de años anteriores comenzaban a sanarse, a dar lugar a engramas propios de un renacimiento.
Confié. Avancé. Sólo pensaba en no equivocarme. Sabía que los errores jugarían en mi contra -todos y cada uno- de modo inapelable. Mis pasos se enlentecieron, aprendí a que no me importara tanto avanzar rápido. "Acertar" se transformó en la palabra clave.
Hoy estoy aquí. Aliento sueños, mezquino esperanzas, quiero más.

domingo, enero 08, 2006


LA VISITA DE CELSA

Recibí la visita de Celsa D. en el Solar del Aguador.
Se alojó en la "casa blanca", una vieja casona existente cuando nos hicimos del lugar.
Representó para mí agregar una buena dosis de satisfacción a cada una de mis llegadas al campo durante la semana que permaneció. Al bajar del auto, acalorada y aún marcada por el ritmo loco de la ciudad (que me parece que este enero no paró, ni siquiera se vació como en otros), la encontraba echada bajo la sombra de un árbol añoso, durmiendo sobre una lonita nueva, rayada multicolor, que seguramente compró días antes de su viaje, paladeando este uso. Sin querer molestarla, con sólo el sonido de la puerta del coche al cerrarse, solía despertarse y se acercaba a recibirme. De inmediato me regalaba datos sobre su estado de ánimo. Conmovida, emocionada, tocada y alegre de sólo estar, decía sentirse en su sitio. Viviendo la realización más concreta de un sueño alentado por años. Tan generosa en agradecerse, y a mí y a todos sus dioses esta posibilidad, me llenaba de expresiones de aliento para que continúe trabajando a fin de llevar este proyecto a su realización completa.
En una oportunidad llegué cerca de mediodía y compartimos el almuerzo. Estábamos solas. Cuando le propuse bendecir los alimentos que íbamos a tomar, se puso tan contenta que comenzó a relacionar lo que estaba pasando con las mejores cosas de su vida. Casi no comió, producto de la emoción. Narró sin pausa anécdotas que la hacían reir y también a mí.
Me hizo bien. Sentí que el esfuerzo de cada día, de cada elección, de cada emprendimiento relacionado con el campo, cobraba sentido en su plácida sonrisa. Prometió volver y ayudarme en las refacciones, indispensables, que tengo planteadas en la casa.

viernes, enero 06, 2006


Graciela Berchesi Posted by Picasa

Mientras no pueda editar mi perfil, emplearé este post para presentarme: Soy Graciela Berchesi, de profesión Psicóloga. Trabajo como psicoterapeuta desde hace muchos años. En 1984 fundé una Escuela de Autodescubrimiento que se llama "Escuela para el Desarrollo Armónico" y su sostén institucional es la Fundación Acuario, que presido desde 1986. En la Escuela desarrollamos técnicas y recursos para mejorar la calidad de vida, trabajando simultáneamente con el cuerpo, la mente y el espíritu. La Profesora Cristina Soloaga es cofundadora y se ocupa del área corporal. A mi cargo está el trabajo psicológico y la conducción de cursos de meditación dirigida, una técnica nuestra para abordar la dimensión espiritual, el contacto de cada quien con su propia interioridad.
Desde hace años difundo mi pensamiento a través de la radio, un medio que me parece fantástico para expresarme y llegar a mucha gente. Por esa vía he conocido a miles de personas que han pasado por mi consultorio y por la Escuela. Disfruto de la compañía de muchas de ellas y atesoro el recuerdo de muchas otras.
Este blog es para mí motivo de descanso y esparcimiento. En sus entradas anoto cosas que siento, que me interesan y que, por supuesto, deseo publicar.
Adquirí para la Fundación Acuario un predio en el campo, el "Solar del Aguador", donde viven mis sueños.

martes, enero 03, 2006




Entrenando humanos

Conocí a Tito Rodríguez cuando me envió por primera vez sus "Secretos del Mar", una maravillosa producción literaria pensada para entregas por correo electrónico, de sencillo y agradable desarrollo, donde rápidamente se advierte el amor del autor por el mar, al que reconoce como su maestro. Días después lo invité a "Una mirada singular", versión trasnoche: fue un programa memorable, donde Tito nos condujo -imaginariamente- al fondo del océano, como había hecho antes de verdad, con tanta gente, en los distintos mares del mundo. "Entrenando humanos" es un texto que me dio vuelta la cabeza.

lunes, enero 02, 2006


El terapeuta es alguien a medias vivo, que no puede llorar delante de nosotros sin que lo abandonemos.