domingo, abril 30, 2006


Conozco un señor que es músico, bandoneonista, y también luthier de bandoneones. Tocaba en la sinfónica nacional y se ocupaba de “la luthiería”, como él dice, a ratos perdidos. Pasando el tiempo fue armando su taller e interesando a su mujer y a su hijo en a actividad y hoy su trabajo consiste en la afinación y la restauración de estos maravillosos instrumentos. Hace poco, sin embargo, volvió a estudiar guiado por un maestro, y mientras conversábamos acerca de tocar el instrumento, con frecuencia usó la expresión “a dedos”, “estar a dedos”. Decía:
- Voy a empezar a tocar temas recién cuando esté bien a dedos con el instrumento.

Me apasiona descubrir expresiones que pertenecen a mundos desconocidos. Luego suelo extrapolarlas en la conversación común o usarlas como parábolas para explicar diferentes cosas de la vida. Cuando Hugo había repetido varias veces aquella expresión le interrumpí:
- ¿“A dedos” -dice? ¿Qué quiere decir “estar a dedos”?
- “A dedos” es cuando uno ya ejercitó bastante tiempo la técnica, repasó mucho y siente que domina el instrumento, que lo puede. -Cuando está bien aceitado, -agregó.

lunes, abril 24, 2006

CAOS vs. COSMOS

Hace muchos días que habito el caos.
Me duele el corazón, no encuentro la salida a tantas preocupaciones sumadas.
Sin embargo, sostuve tres o cuatro conversaciones con diferentes personas que tiraron fuerte de mis brazos para rescatarme del pozo. Menos dolor ahora. Podría decir que el último sábado, ayer domingo, hoy... atisbo haces de luz, todavía muy delgados, que prometen mejorías.
Tengo miedo, siempre lo tengo. Está allí y, cuando puede, me acorrala. Pensar que tengo un corazón de león...! Aún así, suelo temer a muchas cosas. Demasiadas.

viernes, abril 07, 2006


CRISTINA SOLOAGA en "PRIMERA CITA"
ABRIL 8, 2006

Soy Cristina Soloaga, Prof. de Expresión Corporal y técnicas corporales terapéuticas y expresivas. Hace muchos años trabajo, acompañando a mis alumnos a mejorar su relación con el cuerpo, con el fin de mejorar sus vidas.

Estas esperando un llamado, estás esperando una cita.
Cuántas veces te encontrás tirando líneas a través de distintos medios. Después te sentás a esperar. Querés que alguien te busque para sacarte de la soledad. Y yo te pregunto, ¿estás preparado? Claro, vos me podés decir que hiciste todo lo que tenías que hacer, cumpliste todos los pasos.

Si estás buscando agradar, ¿qué características personales tenés que atender para lograr este objetivo? Desde mi mirada, pienso que sería útil desenvolverte libremente con tu cuerpo, hablar con soltura, aceptar tu imagen cuando te mirás al espejo, acercarte a otro afectivamente sin que el miedo te paralice.

Empecemos por los dos primeros: desenvolverte libremente con tu cuerpo y hablar con soltura. Ambas características pueden relacionarse con el tono muscular. Se llama tono muscular al grado de tensión permanente que tienen los músculos profundos o posturales. El tono muscular tiene que estar equilibrado para que puedas mantener una apariencia saludable. Cuando esto no pasa y el tono muscular es bajo, te notarás con una actitud pasiva, con dificultades para responder a los estímulos que la vida te propone, con una sensación de inseguridad para sostener tu cuerpo y una emocionalidad lábil, o sea con dificultades de contener o manejar convenientemente las emociones.
Cuando el tono muscular es demasiado alto te mostrarás como una persona acelerada, a la que le cuesta esperar el desarrollo natural de las cosas, que habitualmente sufre de contracturas o siente su cuerpo rígido en general. A partir de distintas propuestas de aprendizaje podes percibir el cuerpo y equilibrar el tono muscular para recuperar tu apariencia saludable.

El tono muscular, la actitud corporal y la vida afectiva van juntos. ¿Por qué? Porque así se fueron instalando desde el comienzo de nuestros días y conforman esta persona que hoy somos.

Te recuerdo mi nombre: Cristina Soloaga. Soy profesora de Expresión Corporal egresada de la Escuela Nacional de Danzas. Cursé la Licenciatura en Composición Coreográfica en el Instituto Universitario de Artes.
Por si querés integrarte a una clase y ver cómo te sentís, te dejo mi teléfono:
4983-4294. Mi correo electrónico es crisoloaga@fibertel.com.ar

"PRIMERA CITA"
MICRO Nº 2
SÁBADO 8 DE ABRIL 06

Mi nombre es Graciela Berchesi. Soy psicóloga, trabajo como psicoterapeuta. Este aporte que hago semanalmente a “Primera cita”, tiene el fin de acercarle la posibilidad de reflexionar sobre el tema de las relaciones afectivas, de los vínculos entre las personas. Que son como el alimento del corazón, la energía que contribuye a acelerar -o retrasa, cuando falta- todo nuestro accionar. Cuando estamos enamorados, cuando sentimos atracción por alguien, parece que todas nuestras cosas cobran sentido, nuestros objetivos parecen más cercanos o menos difíciles y una dinámica distinta se instala en lo cotidiano.

A lo largo de la semana me ocupé de plantear a muchas personas la pregunta acerca de qué buscan aquellos que llaman a un programa que propone encuentros, que fue la pregunta de mi encuentro inicial con ustedes, la semana pasada. Obtuve respuestas muy diferentes. Algunos comentaron su necesidad de formar pareja, otros su deseo de contactar en busca de simple amistad, o compañía, otros me dijeron que la búsqueda se orientaba directamente a conseguir con quién relacionarse sexualmente.

Justamente en esta última respuesta me gustaría detenerme para formular hoy una nueva pregunta ¿qué significa el sexo, la relación sexual para cada persona? ¿Cómo entiende cada uno este encuentro fuerte entre dos humanos?

Algunos dirán que es una mera descarga de carácter fisiológico, una necesidad física como comer o dormir. Para otros, en cambio, tener una relación sexual puede significar un paso trascendente porque a lo mejor, cualquiera sea la edad, no lo han hecho nunca todavía. Hoy hay gente muy joven que ya ha tenido sus primeras relaciones sexuales y otra gente, de más edad, que todavía no, por razones que podemos asociar con la crianza, convicciones religiosas, circunstancias de la vida…

Habrá quien argumente el miedo como un factor que ha dificultado su acercamiento libre a otras personas. Los prejuicios. También hay voces que plantean el deseo, la atracción, como motivación suficiente para avanzar hacia un encuentro sexual. No les discutiremos. Aunque otra gente asegure que sólo tendría relaciones con una persona querida.

¿Y usted? ¿qué piensa? ¿qué diría si le preguntáramos sobre el lugar que ocupa en su vida la actividad sexual? ¿Cuánto esfuerzo destina, cuánta atención pone en conseguir una relación sexual satisfactoria y con qué frecuencia lo logra? Qué importancia reviste para usted este tema que hoy se trata en todos los ámbitos. En el hogar, en la escuela, en los lugares de trabajo, en los medios de comunicación…

También podríamos detenernos en las emociones que acompañan sus experiencias sexuales. Preguntarle si obtiene la satisfacción deseada, si siente que el vínculo con la otra persona resulta reforzado por la relación sexual, si su autoestima se eleva cuando tiene sexo… Cómo se siente pasadas unas horas, o al día siguiente, si le dan ganas de repetir la experiencia… y muchas cosas más. Es muy interesante este tema y podemos seguirlo el próximo viernes. ¿Qué le parece? Le dejo estos interrogantes para ayudarlo a pensar.

Soy Graciela Berchesi. Trabajo como psicoterapeuta. Si lo desea, puede consultarme sobre éste y otros temas que le provoquen angustia. Llámeme durante la semana, al 4983-4294. Se lo repito: 4983-4294