
Esta mañana me levanté a las 08:30. Muy temprano para mi gusto.Tuve una reunión con la abogada para encarar temas vinculados a la venta del Solar del Aguador, nuestro querido campo, del cual deberemos desprendernos para achicar los gastos y no descapitalizar a la Fundación. Hace rato que venimos pensando y lamentando esta decisión, creemos que está en marcha. También tuvimos que resolver la respuesta a una carta documento de Rubén A. cuya codicia no tiene límites y que, como si no nos conociera, nos demanda por incumplimiento en la realización del barrio privado. Pensar que estaba tan interesado en asociarse con la Fundación para encarar el proyecto, que nos obligó a acelerar un montón de trámites para hacer su casa porque iba a agrandar su familia y luego, como rompió su proyecto familiar caprichosamente, se la tomó con nosotros.
A las primeras de la tarde, gracias a la valiosa ayuda de G., mi asistente, pude enviar la famosa carta. El Correo se ha puesto muy pesado y hay que esperar un montón para cualquier trámite.
También hoy atendí mi consultorio y fui a mi propio encuentro con José. Tenía tantas cosas para comentarle que pensé que la hora no me iba a alcanzar. Mientras yo atendía, Cristina recibió a la gente de la inmobiliaria Cantero que venía a ver la casa con una gente que ya la había visto antes. Algo conmocionante, es la primera persona que quiere volver a verla en siete meses que hace que está en venta.
También durante la tarde Cristina y Magdi fueron al rescate número cuatro de la gatita Griselda que nuevamente se había ido a la casa de la vecina. La trajeron de vuelta, no sin esfuerzo.
Cuando salí de José pasé por casa y al rato me fui a encontrar con Ana en un bar. Tardó en llegar, tomamos algo y el tiempo me alcanzó para llevarla a su casa. Ana vive lejos. Volví por la autopista y rápidamente estaba en mi barrio. A sólo dos cuadras de casa me distraje un instante y choqué contra el auto que estaba detenido delante mío. Hice mierda la trompa y el capot de mi auto. Las dos ópticas, el paragolpes, todo... Un desastre. Por suerte no me golpeé ni tuve ningún tipo de daño personal.
Hoy, además, vinieron a tomar clases de computación en casa, a cargo de Andrés. Cristina dio clase a su grupo a las cuatro de la tarde. De la otra inmobiliaria vinieron a retirar una copia del títuo de propiedad de la casa, a los fines de reunir la documentación necesaria para la carpeta de la venta. También llamó un posible cliente del Solar para alquilar para el fin de semana largo y a eso de las 21:30 se acercó a dejar la seña de su operación.
Creo que tengo más preocupaciones de las que puedo soportar.
