martes, agosto 12, 2008


Esta mañana me levanté a las 08:30. Muy temprano para mi gusto.Tuve una reunión con la abogada para encarar temas vinculados a la venta del Solar del Aguador, nuestro querido campo, del cual deberemos desprendernos para achicar los gastos y no descapitalizar a la Fundación. Hace rato que venimos pensando y lamentando esta decisión, creemos que está en marcha. También tuvimos que resolver la respuesta a una carta documento de Rubén A. cuya codicia no tiene límites y que, como si no nos conociera, nos demanda por incumplimiento en la realización del barrio privado. Pensar que estaba tan interesado en asociarse con la Fundación para encarar el proyecto, que nos obligó a acelerar un montón de trámites para hacer su casa porque iba a agrandar su familia y luego, como rompió su proyecto familiar caprichosamente, se la tomó con nosotros.
A las primeras de la tarde, gracias a la valiosa ayuda de G., mi asistente, pude enviar la famosa carta. El Correo se ha puesto muy pesado y hay que esperar un montón para cualquier trámite.
También hoy atendí mi consultorio y fui a mi propio encuentro con José. Tenía tantas cosas para comentarle que pensé que la hora no me iba a alcanzar. Mientras yo atendía, Cristina recibió a la gente de la inmobiliaria Cantero que venía a ver la casa con una gente que ya la había visto antes. Algo conmocionante, es la primera persona que quiere volver a verla en siete meses que hace que está en venta.
También durante la tarde Cristina y Magdi fueron al rescate número cuatro de la gatita Griselda que nuevamente se había ido a la casa de la vecina. La trajeron de vuelta, no sin esfuerzo.
Cuando salí de José pasé por casa y al rato me fui a encontrar con Ana en un bar. Tardó en llegar, tomamos algo y el tiempo me alcanzó para llevarla a su casa. Ana vive lejos. Volví por la autopista y rápidamente estaba en mi barrio. A sólo dos cuadras de casa me distraje un instante y choqué contra el auto que estaba detenido delante mío. Hice mierda la trompa y el capot de mi auto. Las dos ópticas, el paragolpes, todo... Un desastre. Por suerte no me golpeé ni tuve ningún tipo de daño personal.
Hoy, además, vinieron a tomar clases de computación en casa, a cargo de Andrés. Cristina dio clase a su grupo a las cuatro de la tarde. De la otra inmobiliaria vinieron a retirar una copia del títuo de propiedad de la casa, a los fines de reunir la documentación necesaria para la carpeta de la venta. También llamó un posible cliente del Solar para alquilar para el fin de semana largo y a eso de las 21:30 se acercó a dejar la seña de su operación.
Creo que tengo más preocupaciones de las que puedo soportar.

lunes, agosto 04, 2008

Vuelvo de la radio. Son las tres y media de la mañana del lunes. Hay 7º de térmica y en las dos cuadras que me separan del garage sopla el viento como si quisiera hacer limpieza general. Se me dispara el deseo de estar en la compu, leer algunas notas de Página antes de mañana, lentamente, publicar esto en el blog y seguir compartiendo sensaciones con el mundo. La idea es restarle solemnidad a mi privacidad, que la tengo y mucha. Pero considero los actos de todos los días de mi vida muy parecidos a los de millones de personas y, por lo tanto, no tiene sentido para mí no hacer este racconto diario en el blog. Por otra parte, estuve más de dos años sin bajar nada y lo siento como una deslealtad a mí misma.
El programa de hoy fue original, la tercera entrada de Berenstein, la primera de Constanza y algunas consultas que siempre dan movimiento. Excelente la música que Cristina eligió. Carmina Caravina, peruana de origen, con Lucho Gonzalez en guitarrra. Todo bien.

domingo, agosto 03, 2008



Una nueva sesión en el taller me hizo sentir feliz. El ingreso de varios compañeros nuevos aumentó la dinámica. Los aportes de S.R. invalorables, a nivel técnico e interpretativo. Muy rico: me quedó la sensación de necesitar más tiempo. En realidad, esta semana escribí menos que las anteriores y quizá sea eso lo que me faltó. Disfruto mucho de esta actividad.
La foto muestra la mesa de un almuerzo que compartimos hace un par de sábados.