viernes, marzo 31, 2006


PROGRAMA "PRIMERA CITA"
MICRO Nº 1
SÁBADO 1 DE ABRIL 2006

Mi nombre es Graciela Berchesi. Soy psicóloga. Trabajo como psicoterapeuta. Fui invitada a hacer un aporte desde mi oficio para la audiencia de "Primera Cita" y estoy muy contenta de ponerme en contacto con ustedes.
A veces pienso que cuando intentamos por todos los medios encontrar a alguien, respondemos más a la sensación de soledad que a la necesidad de formar pareja, como a veces decimos.
Más aún, creo que no es la soledad como tal la que nos mueve. Un poco más adentro imagino el miedo a contactar con uno mismo. O sea, el miedo a encontrarnos con algo que casi no conocemos.
Sabemos que dentro de este ropaje, de este cuerpo que miramos bastante y conocemos poco, detrás de este rostro que mostramos hay alguien que anima toda la escena: alguien que, entre bambalinas, mueve los hilos del corazón y genera afinidades y rechazos: vos mismo, vos misma.
La idea que me animo a plantear es que la aventura de conocerse puede ayudar a que tu encuentro con otros sea realmente fecundo. Digo vivo, verdadero. Hallar una persona que te guste, que te dé alegría, que te complete, a la que puedas acompañar y querer, que te abrace y le importes, es algo tan excepcional que si de verdad quisieras que te pase, tendrías que prepararte un poco. No solamente de afuera sino también interiormente.
La persona que buscás va a recibir una impresión física, te va a oir por teléfono por ejemplo, o te va a ver. En el mejor de los casos que el encuentro resulte grato, va a querer saber de vos. ¿Qué le vas a contar? Si vos sabés poco de ese tema, porque no te preparaste bien...
A lo mejor tus últimos encuentros fallaron por algo de esto. Siempre podrás echarle la culpa al otro pero... ¿Sabés qué pasó en realidad? ¿Qué fue lo que hizo que la relación no siguiera adelante? ¿Será que tenés que aprender un poco más sobre vos para después poder tener a otra persona?

Yo podría ayudarte. Te recuerdo mi nombre, soy Graciela Berchesi. Trato a personas que quieren conocerse mejor para saber agradar. Para dejar de creer que el éxito depende de la ropa o del lápiz labial o del tamaño del auto.
Si te parece, comunicate. Estaré en mi lugar de trabajo, esperando tu llamada o tu mail. Mi teléfono es el 4983-4294 y mi dirección electrónica es berchesi@fibertel.com.ar
Siempre entendí la psicoterapia como un aprendizaje. Hace años que enseño a conocerse y a cuidarse para resultar querible, amable, deseable... Animate: escribime a berchesi@fibertel.com.ar o llamame al 4983-4294

martes, marzo 28, 2006


CHINA
Nuestra perra estuvo enferma la semana pasada.
En sus períodos de celo, dos en el año, suele hacer una infeccion urinaria. Con la ayuda del veterinario del barrio, que la atendió muy bien cuando cachorra, siempre lo resolvimos sin estridencias.
Esta vez se la vio primero muy cansada, luego afiebrada y dolorida, con gran dificultad para caminar y bajar la escalera para sus paseos diarios.
Excepcionalmente conseguimos que el veterinario mencionado la visitara en casa. Diagnosticó una severa infección, dijo que su útero estaba lleno de pus y que una inflamación que presentaba en una de sus mamas era un tumor de evidente malignidad. Que era probable que hubiera tomado ya su columna vertebral y por eso no podia caminar. "Nunca más bajará la escalera", -auguró. Y agregó: "lo lamento", mirándonos a la cara. Llorábamos, obvio. Le administró dos inyecciones, dejó indicaciones acerca de medicación y cambio de alimentos, y dijo que lo mantuviéramos al tanto por teléfono.
Le dimos los remedios y la cuidamos muchísimo. Sufrimos porque estuvo dos días en que no se movía ni siquiera para hacer pis. Si bien comía con ganas y bebía agua, nos desesperaba verla tan caída. Nos parecía que el calmante del dolor la dopaba, a pesar de que hasta el momento sólo le habíamos dado la mitad de la dosis.
Decidimos recurrir a la veterinaria que la atendió cuando tuvo cría, una especialista en ginecología canina. Ella indicó telefónicamente cómo obtener una muestra de flujo vaginal con el fin de determinar si realmente había una infección en su útero, o simplemente estaba en celo y haciendo la infección urinaria de otras veces. Seguimos sus instrucciones con cuidado y le acercamos la muestra. La examinó de inmediato y dijo que la perra estaba en celo. Que el antibiótico indicado estaba bien, no así el calmante que debíamos dejar de darle.Indicó volver a darle el alimento balanceado que consumía normalmente. Le agregó un gigantesco comprimido que mejoraría sus dolores articulares y pidió una fotografía digital de su mama, para intentar un diagnóstico diferencial entre hernia inguinal, mastitis o tumor. Se la enviamos por mail y esa misma noche descartó la hernia y se ofreció para venir a verla dos o tres días después.
China comenzó lentamente a mejorar. Al segundo día de tomar la medicación pudo bajar la escalera y normalizar sus funciones. Dos días después no fue difícil llevarla en auto al consultorio para que la médica completara el diagnóstico y nos hablara de tratamiento. Parece que lo de su mama es tumoral y habrá que operarla antes del próximo celo. Se irá confirmando el diagnóstico a medida que el celo pase totalmente y la mama recupere su forma. A pesar de la seriedad del caso, nos dio mucha tranquilidad y dijo que, con los cuidados propios, seguiría bien.
En total pasaron diez días. Duros, tristes, de miedo. Hoy se la ve bien, sale a la calle dos veces al día, el tamaño de su mama es normal y se mueve mucho mejor que al comienzo del cuadro, seguramente por acción del medicamento reconstituyente.
China tiene diez años. Es parte de nuestro hogar. La queremos tanto...

jueves, marzo 09, 2006



COMIENZO LA MEJOR PARTE DE MI VIDA

Varios días...

Hace varios días que no publico nada en mi blog. Voy a poner aquí algunas partes de mi texto sobre el Pucará de Tilcara. Un lugar misterioso, convertido en paseo turístico y que, aún así, conserva el aire de quienes lo habitaron hace cientos de años. El aspecto edilicio de Tilcara, las casas donde vive la gente del lugar, son muy parecidas a las que conforman el Pucará. Cuartos pequeños, puertas angostas y bajas, pocas ventanas y las que hay, muy pequeñas. Ladrillos del color del río, con mucha arcilla, como bloques idéntico en diferentes lugares del pueblo. ¿Qué es lo que atrae de Tilcara? Quizá la conservación de ese espíritu milenario, el silencio de su gente, la fiebre del carnaval que es ni más ni menos que una expresión de la identificación del lugareño con los ciclos naturales.

Un "Pucará" es un conjunto de construcciones, típico de la época precolombina. En el noroeste argentino, por donde anduve paseando hace poco, hay varios de estos antiguos complejos edilicios, en distintas localidades. Sus habitantes fueron los aborígenes, dueños primeros de aquellas tierras.

Quiero contarle que entre los más conocidos pucaráes de la zona está el de Tilcara, que actualmente se presenta organizado como un parque-museo para turistas, con boletería, personal de seguridad, días de entrada libre, carteles indicadores en cada sector, sitio de reunión destinado a festivales populares y paseo obligado para todos los que, como yo, eligen Tilcara como su lugar de residencia mientras recorren la zona.

Había leído cosas interesantes sobre la vida en estas ciudadelas indígenas, y fantaseaba alguna charla con lugareños, o que algún chico me guiara… Cosas típicas que me pasan porque no me agrada el título de “turista”, menos aún si ando por mi país. Le cuento que me regocija conversar con personas que vivan en los lugares que deseo conocer. Nunca rechacé una invitación a entrar en una casa, es más, con frecuencia me acerqué con la excusa de pedir agua y así inicié conversaciones. Siento que me enriquece ese intercambio.

El terreno propio del Pucará de Tilcara es irregular, con desniveles que acompañan el faldeo del cerro. Presenta habitaciones cuadrangulares, de techos y paredes muy bajas, construidas en piedra con muy poca argamasa. Aparecen colocadas a varios metros una de otra, alrededor de espacios abiertos como patios.

Los techos bajos, las puertas angostas y la falta de ventanas, llevan a pensar que sus moradores, pasarían la mayoría del tiempo a la intemperie y que sólo entrarían a esos sitios cerrados para dormir a cubierto. Me los imaginé de baja estatura.

Mientras caminaba, subiendo y bajando, sentía la fuerte presencia de los cardones. Así le llaman los lugareños a gruesos cactus, muchos de ellos de más de dos metros de altura, a cuyo conjunto denominan antigal.

Había escuchado antes la palabra "antigal" en distintas canciones sin que me produzca ningún efecto particular. En cambio,encontrarme allí, entre miles de cardones altísimos, me provocó emociones significativas mientras transitaba el Pucará. Llegando a Tilcara por la ruta había visto hileras de cardones al filo del cerro, como si desde arriba vigilaran el camino que trae a los extraños y se lleva a los conocidos. Recordé esas viejas películas del oeste donde el espectador descubría la fila de indios sobre el monte antes que los vaqueros. Las figuras alineadas, como aquí las de los cardones, agregaban tensión a la escena.

Entré a uno de los espacios que me llamó especialmente la atención. Además de las consabidas habitaciones presentes en dos de sus rincones, en la parte central podía verse una construcción distinta a todas, que parecía una mesa alargada y maciza, hecha de las mismas piedras. El cartel indicador sólo decía "templo". Me sentí invadida por una sensación extraña, como si algo hubiera cambiado en el momento de leer esa palabra: sin saber cómo, imaginé la presencia allí de algunos miembros del grupo que podría haber frecuentado estos lugares en el pasado.